Las células del cerebro podrían aprender de la experiencia sólo cuando se hace algo bien y no cuando se falla, según un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (Estados Unidos) publicado en la revista Neuron.




Según explica Earl K. Miller, coautor del estudio, “hemos mostrado que las células cerebrales siguen si las conductas recientes tuvieron éxito o no”. Además, cuando una conducta tenía éxito las células se volvían más sintonizadas con el aprendizaje. Después de un fallo existían pocos o casi nulos cambios en el cerebro ni mejoras en la conducta.

El estudio aclara los mecanismos neuronales que vinculan la información de retroalimentación del entorno con la plasticidad neuronal, la habilidad del cerebro para responder ante la experiencia. El trabajo tiene implicaciones para el conocimiento del proceso de aprendizaje y para la comprensión y tratamiento de los trastornos en este proceso.


Los investigadores realizaron experimentos en monos que examinaban dos imágenes alternantes en una pantalla de ordenador. En el caso de una de las imágenes, los animales eran recompensados cuando conducían su mirada hacia la derecha, en el caso de la otra imagen se suponía que tenían que mirar a la izquierda. Los monos utilizaban el ensayo y el error para descubrir qué imágenes requerían los distintos movimientos.
La actividad neuronal que seguía a una respuesta correcta y a una recompensa ayudaba a los individuos a realizar mejor el ensayo que aparecía segundos después.

Justo después de una respuesta correcta, las neuronas procesaban la información de forma más enérgica y eficaz y el sujeto era más propenso a responder bien a la próxima cuestión. Pero después de un error no se producía mejora. En otras palabras, sólo después de los éxitos y no de fracasos el procesamiento cerebral y la conducta mejoraba”, explica Miller.

La corteza prefrontal organiza los pensamientos y las acciones en correspondencia con los objetivos internos mientras que el ganglio basal está asociado con el control motor, la cognición y las emociones. Este trabajo muestra que la corteza prefrontal y el ganglio basal, juegan papeles claves en el aprendizaje y la memoria, tienen toda la información para realizar el procesamiento neuronal necesario en el aprendizaje.

Los investigadores descubrieron actividad en muchas neuronas de estas dos áreas cerebrales que reflejaban la administración o retención de una recompensa que duraba varios segundos, hasta el siguiente ejercicio. Las neuronas individuales en ambas áreas transmitían información de forma sostenida durante entre cuatro y seis segundos, completando el espacio entre ejercicios.

Después de una respuesta correcta, los impulsos eléctricos que procedían de las neuronas de estas áreas cerebrales eran más fuertes y transmitían más información. “La tasa de señal-ruido mejoraba en ambas regiones cerebrales. La fuerza de la respuesta les llevaba a conseguir acertar en el siguiente ejercicio. Esto explica a un nivel neuronal por qué parece que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros fracasos”, concluye Miller.

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Comentario de Violeta Zurkan el noviembre 19, 2009 a las 12:34pm
Super!! interesante,

En lo personal últimamente me atrapa todo lo relacionado con el cerebro.
En el grupo "CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD" - hay mucho material, te invito a que pases a verlo.
Besos!
vi.

Comentario de ana maría sánchez gonzález el noviembre 19, 2009 a las 10:05am
Es muy interesante! Muchisimas gracias, un abrazo!!!
Comentario de DORIS AMANDA el noviembre 19, 2009 a las 6:01am
INTERESANTE INFORME
GRACIAS MIL POR COMPARTIR
BELLOS DIAS PARA TI.

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