Hoy habró este tema, porque van varias veces que dejan sin recreo a mi hijo en la escuela " Montessori"
Yo que sepa esta pedagogía no resulve asi las cosas, ustedes que opinan?
Dejo aqui una nota que llevé a varias escuelas hace un par de años.




Vuelve el “cole” y, con él, se disparan el estrés, la depresión y la hiperactividad que acucian a muchos niños. en estados unidos, algunos centros abren a las siete de la mañana y también los sÁbados, mientras aumentan las horas lectivas. a los pequeños les falta tiempo y espacio para el que tendrÍa que ser su deber principal: jugar. ¿Les estamos ayudando a labrarse un futuro o estamos acabando con la infancia?

Por Carlos Fresneda y Flora Saez

Ningún adulto podrá prever ni medir cuánto aprende un niño que juega, y esa cantidad será siempre superior a la que podríamos imaginar” (Francesco Tonucci). Los sufridos niños de Atlanta arrastran la mochila desde el 13 agosto. Poco importaron los 35 grados con elevada humedad que hacían el aire casi irrespirable. Poco también las quejas de los pequeños, forzados a renunciar a la mitad de sus vacaciones. La letra, con sudor entra. Ése ha sido este año el lema de la anticipada vuelta al cole en Estados Unidos.

En la Atlanta olímpica, el tiempo es oro. A los chavales les han quitado la media hora del recreo para incrementar su rendimiento académico. Los nuevos colegios los construyen ya sin patios, a sabiendas de que nunca serán usados. “Nos pagan para obtener resultados, y no para que los niños hagan el mono”, excusa de Benjamin Canada, director de una escuela local. Este curso, además, viene el Tío George (Bush) con la rebaja: exámenes de reválida desde los nueve años. Más horas lectivas, más actividades extraescolares, más deberes, al colegio los sábados...

Para no perder el tren, a los padres les aconsejan que empiecen cuanto antes con la instrucción formal y aprovechen al máximo el potencial de sus retoños. En la guardería Weschler de Manhattan (Nueva York), los niños de tres años han de superar un test de inteligencia antes de ser admitidos. Y en Marietta, a un paso de Atlanta, está la popularísima La Crême de la Crême, donde enganchan a los chavales al ordenador desde los dos años y les programan con software como el Baby Einstein. Aunque la puntilla la han puesto en Pittsburg, donde funciona una cadena de guarderías abiertas las 24 horas, JLC Daycare & Learning, para que los padres trabajen sin preocupaciones durante la noche. Hasta la Disney se ha sumado a la fiebre hiperactiva con un canal de televisión para niños que funciona sin interrupción toda la madrugada.

¿Qué les espera a estos niños, hijos putativos de la neurosis colectiva y de la revolución tecnológica? ¿Hasta dónde se puede forzar la máquina sin disparar los niveles de estrés, depresión e hiperactividad que acucian a los más pequeños? ¿Les estamos ayudando a labrar su futuro o les estamos robando su bien más preciado, la infancia?

Seguimos en Estados Unidos, el laboratorio donde se cuecen todas la tendencias que tarde o temprano nos llegan. En 1981, los niños disponían de un 40% de tiempo libre en un día cualquiera. Ahora, los pequeños tienen sólo una cuarta parte de su tiempo para actividades no programadas por los mayores. Hay colegios que adelantan su entrada a las siete de la mañana. En el Bronx, un distrito escolar regala despertadores a los padres para que los niños no se duerman. Al terminar las clases, los chavales hacen cola ante Futurekids, Score!, Skyshapers y otros centros complementarios adonde acuden para engordar su currículo. Allí mismo pueden celebrar, entre pantallitas y teclados, su ciberfiesta de cumpleaños. Adiós al juego espontáneo, a la imaginación, a los sueños de la añorada infancia (incluido el aburrimiento, antesala de tantas buenas cosas). Los niños de hoy aprenden a correr antes que a caminar, a teclear antes que a razonar. Son adultos prematuros, adiestrados en la escuela del harás y no descansarás.

Los “hiperpadres”. La presión del cole es sólo una parte de la ecuación. La sociedad de consumo, la rigidez laboral y la mentalidad productivista de los propios padres también pesan lo suyo. “¡Cómo estimular al recién nacido!”, “¡Bebés más listos!”, “¡Potencia sus dotes naturales!”... son los mensajes que nos llegan en revistas a la medida de los hiperpadres. El complot contra la infancia también llega cargado de falsos mensajes positivos. Los niños de hoy son unos privilegiados, se nos dice. Les damos todo lo que quieren, están muy consentidos, insisten. Luego no tienen motivos razonables para quejarse...

La reacción contra la cultura dominante, que atiende únicamente a las necesidades materiales y olvida por completo las carencias emocionales de los más pequeños, empieza a despuntar a ambos lados del Atlántico. Padres y pedagogos, pediatras y psicólogos se han embarcado contra la corriente y están reclamando lo que parece obvio: el derecho de los niños a ser niños.

En Estados Unidos y en Gran Bretaña han surgido en los últimos años asociaciones como Alliance for Childhood (alianza por la infancia) y Let the Children Play (dejad a los niños jugar), prestos a defender el juego, el esparcimiento y otros privilegios cada vez más raros en la niñez. El Movimiento Mundial por la Infancia ha extendido el campo de acción, y junto al objetivo de “educar a todos y cada uno de los niños” se encuentra también el de “poner a los niños en primer lugar”. En la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU, el juego, el descanso y la diversión, no lo olvidemos, figuran como tales.

Por nuestras latitudes, el activismo en este campo es todavía muy incipiente, aunque poco a poco van cuajando iniciativas como la red de ludotecas o La Ciudad de los Niños, que reivindican los espacios y los sueños perdidos. “Mientras en otros países están emprendiendo ya el camino de vuelta, nosotros nos estamos aproximando al punto crítico”, sostiene Javier Martín Holgado, psicólogo evolutivo y padre de tres hijos. “Hemos pasado de una sociedad paidocéntrica, con el niño como punto de referencia, a esta sociedad adultocéntrica que lo dispone todo en función de los adultos. En la familia posmoderna de hoy en día, los niños no tienen tiempo. Los chavales juegan menos, ya no hacen vida de barrio, sufren graves carencias afectivas y son víctimas prematuras del estrés y de la depresión”, afirma. Los datos son esclarecedores y preocupantes: alrededor de un 40% de los críos españoles tiene problemas de estrés, entre un 8% y un 9% padece depresión y alrededor de un 3%, ansiedad.

La actitud de los padres, la ubicuidad de la televisión —nuestros niños están una media de 138 minutos diarios ante la pequeña pantalla y alrededor de un 30% tiene un televisor propio en su habitación—, la marea consumista, la pérdida del tejido social... Todos esos factores van en detrimento de la infancia, aunque puestos a elegir un culpable decisivo, Martín Holgado se inclina por el sistema educativo. “Tenemos a los niños como si fueran conejillos de indias”, se lamenta el psicólogo. “No tiene sentido volver a implantar un sistema pedagógico de otro siglo: más horas lectivas, más presión, más tareas... Estamos claramente en ese camino hacia atrás, como si negáramos cualquier otra dimensión de la vida que no sea la estrictamente académica”.

María López Matallana, pedagoga y madre de dos hijos, sabe de sobra lo que se está cociendo en la infancia: “La gente está convencida de que hay que preparar a los niños para un futuro muy competitivo. Con esta mentalidad, jugar equivale simple y llanamente a perder el tiempo”. María recuerda todavía como una bendición aquellas palabras liberadoras de su abuela: “¡Vete a gozar!”. Lo cual quería decir que la niña tenía permiso para jugar en total libertad y a sus anchas. “Ahora es casi impensable que los niños bajen a la calle a jugar”, constata María. “No sólo les falta el tiempo, también los espacios. Las ciudades se han vuelto hostiles, y la familia está casi siempre ausente. En las casas con hijo único, la televisión hace a todas horas de niñera”. María considera el juego como “requisito imprescindible para el desarrollo integral y armonioso del niño”. Así lo reivindica en un libro, Organización y animación de ludotecas, escrito al alimón con Jesús Villegas.

Espacios de juego. Las ludotecas llegaron a España con retraso, a principios de los 80. Hoy existen unas 200, a la medida de niños de todas las edades. La idea es crear espacios que sirvan como punto de encuentro, cuajados de juegos de todo tipo, en donde los pequeños puedan explorar sus posibilidades sin presiones ni obligaciones (eso sí, bajo la supervisión y la orientación de adultos). Los expertos lo llaman tiempo libre educativo. “La mayoría de la gente no es consciente de que tan importante es para un niño un libro como un juguete. Y ni siquiera me refiero a los llamados juguetes educativos. Estoy hablando de una simple pelota”. Quien habla es María Aguirre, profesora animadora de El Gusano que, con 18 años a sus espaldas, fue la ludoteca pionera de la Comunidad de Madrid y una de las primeras de España. “Que nadie se confunda. Nuestra función no es guardar niños. Esto no es un aparcamiento. Muchos padres me preguntan por qué no tenemos un horario que se adapte mejor a sus necesidades laborales. Yo siempre les respondo lo mismo: a nosotros sólo nos interesan los niños, y queremos que jueguen. Que vengan aquí no porque les traen, sino porque disfrutan con lo que hacen. Los problemas de los padres, de horarios o del tipo que sean, no nos incumben”.

Mucho trabajo. En El Gusano hay prácticamente de todo. Por supuesto, pelotas, pero también combas, juegos de mesa, cubitos con fregona o tractores para conducir por los alrededores. Para Laura, de seis años, una de las asiduas, el tractor rojo es su preferido. Y aunque María Aguirre ni lo diga ni pueda demostrado, se nota que esta niña está entre sus favoritos, porque conecta a las mil maravillas con la filosofía de la infancia que anima a ésta y a todas las ludotecas. “Laura es de los pocos niños que de mayor no quiere ser médico, ni futbolista, ni dice que quiere ganar mucho dinero. Quiere vender flores, porque las flores son lo que más le gusta. ¡Tienes que ver cómo juega!”.

Inés es otra de las incondicionales. Tiene nueve años y va a El Gusano desde los tres. Este año apuntaron también su hermanito Luis, de cuatro. Su juego favorito es Misterios de Pekín, un pequeño enredo de crímenes y pesquisas policiales. Aunque es una cría, Inés tiene ya memoria histórica: “Cuando era pequeña me encantaba venir a la ludoteca. Ahora tengo mucho trabajo, y cuando estoy harta, juego. Pero este curso ya voy a dejar de venir”. ¿La razón? “Tengo muchos deberes”. Y actividades extraescolares: inglés y patinaje.

“Ni los adultos tenemos tiempo libre ni los niños lo tienen. Falta hasta para pequeñas tonterías, que son de lo más necesarias. Sobre todo, para jugar por jugar, porque es divertido”, corrobora Mónica Stilman, coautora de una investigación del Ministerio de Asuntos Sociales titulada ¿Por qué juegan los niños? Esta licenciada en Educación y psicoanalista reivindica el papel de iniciativas como las ludotecas, pero si hay algo que echa en falta es “el juego que surge del simple encuentro y no necesita de espacios predeterminados. El que empieza con un simple ‘¿a qué jugamos?’. Porque es entonces cuando el niño empieza a inventarse la vida, a imaginar”.

Esta reivindicación del juego libre y espontáneo es el lema que desde hace más de 20 años inspira al italiano Franceso Tonucci. El libro La ciudad de los niños da nombre a su ambicioso proyecto, que consiste más o menos en esto: “Hacer que los adultos bajen sus ojos hasta la altura de los más pequeños”. “El miedo imaginario al bosque ha dejado paso al miedo real a la ciudad”, escribe Tonucci. Al niño le han robado su espacio natural, permanentemente invadido por los coches y demás monstruos urbanos. No se trata de dar un nostálgico paso atrás, sino de imprimir un giro para hacer que ciudades, barrios y pueblos sean más habitables para los niños (y de paso, para los adultos).

La semilla de La Ciudad de los Niños se sembró hace una década en Fano (Italia), con la participación entusiasta de los pequeños y no tan pequeños. La cosecha se ha extendido ya por 40 ciudades italianas y está empezando a dar sus frutos en Argentina y España. El junio pasado se celebró precisamente en Madrid el II Encuentro Ciudad de los Niños. Fidel Revilla es el propulsor entusiasta de la idea desde Acción Educativa: “Tenemos que romper ese círculo de aislamiento y desconfianza que se está apoderando de los críos. Estamos obligados a devolverles la esperanza y el espacio. El juego, la interacción y la autonomía son básicos para su crecimiento como personas”, sostiene Revilla. “Los niños no pueden estar constantemente acatando órdenes de los adultos. Como le escuché decir hace poco a un chaval: ‘Yo lo que quiero es un campo de fútbol sin entrenador’”.

Cambio radical.“Si queremos un cambio verdadero, radical, vale la pena asumir el punto de vista del niño” (volvemos al ideario de Francesco Tonucci). “En el fondo es una propuesta muy útil: hay que aprovecharse de ellos y convertirlos en nuestros aliados, hay que cederles la voz en órganos como el Consejo de los Niños, para que las ciudades tengan siempre en cuenta su perspectiva”. El Consejo de los Niños del municipio madrileño de Móstoles, uno de los ocho que se han puesto en marcha en España, se constituyó el 16 de junio de 2000, integrado por 16 escolares, chicos y chicas a partes iguales, de diez y once años. El empeño lo puso Palmira López-Fraile, presidenta de una de las juntas de distrito, concejala socialista de Educación, pedagoga, maestra durante 19 años y madre. “Éste era una proyecto muy bonito sobre el papel, pero complicado para que los demás políticos, incluido el alcalde, y el resto de los ciudadanos se lo creyeran”. Pero la idea cuajó, y los niños miembros del consejo recibieron el encargo del alcalde de hacer sus propuestas para mejorar la convivencia entre vecinos y tráfico urbano. Manos a la obra. Los pequeños hicieron sus misiones de observación, sus sesiones plenarias, extendieron sus consultas a los colegios... Una cosa estaba clara: la falta de espacios para el juego, la invasión de los coches y la suciedad de las calles, con sus cacas de perro incluidas, no les gusta a los niños de Móstoles. Propuestas: prolongación de algunas aceras, construcción de varios pasos de peatones y rampas para minusválidos y creación de unas multas simbólicas del Consejo de los Niños para advertir a los coches mal aparcados. Algunas de ellas ya se han puesto en práctica. Otras, esperan a mejor momento.

Utopía infantil. Pero, ¿cuándo llega ese momento? La utopía infantil de Francesco Tonucci se estrella a diario contra las exigencias de las sociedades modernas. Parafraseando a David Elkind, el psicólogo americano que ha ahondado más incisivamente en el tema, y autor de The hurried child, vivimos en la era del niño apresurado. “El concepto de infancia está bajo amenaza en la sociedad que hemos creado”, escribe Elkind. “Los niños de hoy en día son víctimas de un abrumador estrés: han de crecer más rápido, adaptarse a los continuos cambios sociales, responder a expectativas que son cada vez mayores”. De todos los comportamientos al alcance de los adultos, dice este psicólogo, el peor es volcar nuestras preocupaciones y ansiedades sobre los más pequeños. “Como sociedad, hemos llegado a la conclusión de que lo mejor es que el niño madure rápidamente. Y, sin embargo, no nos damos cuenta del daño que le estamos haciendo cuando apresuramos su infancia y le tratamos como si fuera un adulto en miniatura”, concluye.

Alvin Rosenfeld, experto en psiquiatría infantil, ha bautizado este síndrome con el título de su reciente libro Hyperparenting (hiperpaternidad). “¿Por qué no aprovechar todos los recursos a nuestro alcance y hacer que las vidas de los niños sean más productivas?”, es la pregunta que flota en el ambiente, según Rosenfeld. “Los padres llegan a pensar que un niño que no reciba estímulos las 24 horas del día, los siete días de la semana, acabará siendo un holgazán”. El psiquiatra sostiene que los hiperpadres cometen el error de ceder a la presión en vez de escuchar su propio instinto. “Exigen más a los niños con las mejores intenciones, pero no se dan cuenta de que esa programación abusiva de sus días y sus noches se vuelve contra ellos”.

Alvin Rosenfeld reivindica también el juego no sólo como derecho del niño, sino también como receta para una infancia feliz, saludable, humana y más inteligente. E invita a pensar sobre lo siguiente: “Esta manía por criar pequeños Einsteins acaba muchas veces teniendo un efecto contraproducente. No olvidemos que el verdadero Einstein fue un muchacho notoriamente soñador que tardó en hablar y en escribir y que sacaba malas notas en la escuela”.

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Respuestas a esta discusión

Realmente interesante el articulo. Es importantisima la actividad ludica en la educación e insustituible. Es más, hoy por hoy se recomienda para los adultos y tambien para los ancianos para mejorar su calidad de vida.
Soy docente que trabaja con niños de "alto riesgo" (rotulados así por los mayores pensantes, en una mejor calidad educativa).
Jamás en mis 16 años de experiencia, he dejado un alumno sin recreo, siempre sentí, que ese castigo, sería algo así, como decirle, .....observa a tus compañeros......observa tus juguetes.....muy bien, no participás de nada, no compartirás nada, solo quiero que observes......
Pero si he compartido con los niños el momento de reflexión.
Reflexionar con ellos, acerca de determinadas conductas, acordar, incentivar, estimular la convivencia.
No fué, No es, y No será el castigo del "sin recreo", lo que lleva a un niño el cambio de una actitud (según nuestra mirada incorrecta).
Mi humilde opinion.
Abrazo Viole!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Vivi
Viole , hace años digo que muchos educadores hemos perdido el mas comun de los sentidos, es decir el sentido comun, no solos; las sociedades que hemos desarrolado también, por otra parte , a mi vejez viruela ( luego de 30 años de escuelas en toda America ) desconfío de las etiquetas de chicos/as, docentes y escuelas.
Doña Maria Maria Montessori era un genio, queda claro, pero cada cosa en su lugar, y cada lugar con su cosa, es decir, Freinet era dos genios, Giner de los Rios tres genios, pero este mundo no necesita rigideces , para eso ya existe el mundo mismo, necesita muchas mixturas, margenes, creación conjunta con los niños/as y madres, padres, co-creación continua,
Lluis Duch dice que : “ el aprendizaje puede ser considerado como la forma específica y auténtica de vivir como humano ”.
Bill Readings se refiere a la relación pedagógica como algo asimétrico y continuo, cuyos participantes se hallan atrapados en una “ realidad dialógica de obligaciones ante un pensamiento .... ( que se presenta ...) como la voz del otro “.
El aprender, la experiencia de aprender, es un acontecimiento singular, y como tal un acontecimiento ético, es una experiencia donde lo ético se nos muestra como un verdadera experiencia vital, en el que, de forma predominante, se nos da la oportunidad de asistir al encuentro con otro, a cuya llamada podemos decidir responder solícitamente.
Ese acontecimiento es una revelación, es una aventura de aprender la trama de un suceder, de un encuentro con otro que no soy yo, en esa aventura , lo que aprendamos , es quizás a disponernos, a estar receptivos , a estar preparados para responder pedagógicamente a las demandas de una situación educativa en la que otro ser humano nos reclama, nos llama, apela a nuestra vocación.
Se trata, desde nuestra visión, de un viaje de formación, un pasaje, un trayecto, un ir en busca de lo des-conocido, prestando atención a cada situación que atravesamos, para profundizar en el conocimiento de las condiciones que la caracterizan, y le han dado sentidos distintivos. No es casual, a nuestro entender , que en la etimología de la palabra misión que deviene del latín : millere, la traducción contenga los vocablos arrojar , soltar, envíar.
¿Será nuestra misión como humanos adultos responsables , por opción , educadores “incluirnos”en ese viaje profundo, soltando amarras de certidumbres fangosas , enviando intenciones en ese viajar ?

Es probable, es posible.

El aprender tiene que ver con la relevancia, con lo que resulta relevante para la orientación de la existencia. Lo relevante, es lo que se destaca, como diferente, como desconocido en un continuo aprender.
Entender la relación de aprendizaje dentro de una noción de tradición que implica“ recibir” lo que se guarda y custodia , como “ memoria de sentido ”, que supone un compromiso con una transmisión de algo que el maestro se atreve a interpretar, es decir a transmitir, modificado e interpretado por su propia existencia , es una invitación a que el aprendiz estudie y aprenda interpretativamente, es una invitación a re-crear , a re-construir, el sentido de lo transmitido, para que ese nuevo significado se revele, para que estalle el significado, y así se libere , no solo este nuevo significado posible, sino el aprendiz mismo.
Aprender es entonces, recrear, revelar, liberar, el tránsito de la memoria del sentido, a la re-construcción o re-creación de sentido .

Los humanos debemos aprender, de una vez por todas, que somos con-vivientes ciudadanos del planeta, y a su vez , co-existentes ciudadanos de naciones y regiones , como forma de identidades multidimensionales.
Necesitamos cultivar un sentido común que hoy no es común......frente aun mundo que comienza a re-correr diferencias ¿ Será el sentido de lo humano ese sentido en común ?

Cuando nos referimos a ese sentido humano ¿ Qué estamos declarando ?
La palabra propósito en latín viene de proponere : declarar.

¿ Qué estamos dispuestos a declarar , haciéndonos cargo de tal acción ?

Todo propósito humano declara, poniendo en acción dinámica a otros, genera retroalimentación continua, una proposición es una declaración .

¿ Qué tipo de con-vivencias estamos proponiéndoles a los niños y jóvenes de nuestras comunidades ?

Lo que es poseído posee a su posesor. Aquí estamos , en continua, co-existencia

Reuven Feuerstein nos conmueve diciendo :
Sin embargo, desde el momento que una nación deja de transmitirse, deja de preparar nuevas generaciones, a través del pasado, entonces se observa un decaimiento. El ser humano no es más que el producto de su pasado, y mientras más lejos remonta el pasado, más amplio va a ser su futuro. Piensen en el arco y la flecha. Mientras más tiren hacia atrás, más lejos va a llegar la flecha que se lanza. Debo hacer conexión entre esta tradición cultural que se hace al interior de la comunidad y su rol en el desarrollo de la inteligencia, al interior de la familia nuclear.


Una con-vivencia humana responsable, en el momento en que en nuestro reflexionar, nos damos cuenta si queremos o no las consecuencias de dichas prácticas.
Un con-vivencia humana libre, producto del momento, en que al reflexionar nos damos cuenta si queremos o no queremos nuestro deseos y preferencias que sustentan nuestras prácticas .
Una con-vivencia humana, centrada en la libertad y responsabilidad de las prácticas con las que con-vivamos, hará que el fluir de nuestras conversaciones, pase a depender espontáneamente de nuestros deseos, y al darnos cuenta de ese suceder y de los mismos, comprenderemos que este fluir configurando mundos mas humanos, surge desde esa reflexión sobre el emocionar, que nos muestra el fundamento no racional de lo racional.

“El verdadero saber consiste en saber deshacerse del saber acumulado cada vez que llega un nuevo huésped. Ello no significa deshacerse de ciertas estrategias que te ayudan a economizar tu trabajo, sino de las ideas que te has formado respecto de los diversos casos. Significa tomarse el tiempo necesario para observar y escuchar, sin anticipar nada con la mente. Significa saber mantener las mismas dudas sobre lo que debe hacerse como la primera vez”

Solo se trata, a mi entender, con recreo o sin recreo las palabras de la excepcional pensadora malagueña María Zambrano (1986)
“Se trata de decir lo que tanto se sabía y nunca se dijo, de formular lo que sólo se presintió, de pensar lo que se había entrevisto, de dar vida y luz a todo lo que necesita ser pensado”.


En marcha estamos mas alla de las etiquetaqs, integrando , sumando , no restando.........................

Cariños

HUGO
Muy interesante, el juego es importante en la vida de los niños y los adultos, porque permite crear, imaginar, sentir y actuar. Se aprende jugando y se dice que un niño es sano si juega, si no lo hace debemos preocuparnos del porque...
Creo que con tantos exigencias, se ha olvidado al niño en pirmer lugar y sus necesidades.
Gracias por compartirlo.
Romina
Hola Ví, has planteado un tema muy interesante y preocupante a la vez, por éstos tiempos!
Para lo que somos padres en éstos días y que estamos intersados en preservar "esas cosas lindas y sanas que teníamos en nuestros tiempos", la vida cotidiana realmente no deja de ser un DESAFÍO CONSTANTE, parece (es lo que yo siento y mi grupo de amigas de la infancia y la vida, que hoy son madres también y que tienen los mismos custionamientos por parte de sus pequeños) es que estamos en "de guardia" constante (como los médicos), porque si bien podemos tener muy claro Qué es lo que deseamos para nuestros hijos y Qué No, es inevitable movernos dentro de la sociedad y que ellos sean bombardeados desde todos lados, con millones de mensajes aparentemente inocentes y "acordes a sus edades", pero que intrinsicamente me resultan perversos: paso a explicarme; me parece importantísimo y de alta prioridad el Juego, la Buena Alimentación y el Descanso de nuestros niños, y puedo incentivar desde todos los lugares, tanto yo que soy madre sola que vive con su niña, como mi grupo fliar cercano, el juego al aire libre, el desarrollo de la imaginación y el juego CON otros (o sea evitando computadoras y exceso de TV), pero aunque evite la adicción a la TV y le diga a mi nena, como le digo cuando me pregunta si puede ver si mi compu tiene jueguitos; y aunque no me guste mentirle, debo decirle: "no mi alma, esta compu viene sin jueguitos ni nada de esas cosas, porque cuando vos no estás mamá sólo la usa para hacer trabajos"!.
También, cuando se pone a ver tipo 20:00 hs Tom y Jerry, por ejemplo que le encanta y se le ocurre hacer un zaping y encuentra programas que se los meten "por todos los sentidos", como por ejemplo la famosa "Patito Feo" y le digo cambiá porque esos programas no son para vos y me pide explicación, alo que respondo: sos muy pequeñita para mirar programas en los que sólo se habla de noviecitos, modas, maquillajes, etc.... cuestiones que ella comprende con 6 años y me dice: tenés razón Pao, faltan muuuuchos años para que tenga novio, y me maquille (en cuato a la moda no me dice nada, porque los pantalones de buso, las remeras y las zapatilla, son para todas las ocasiones; pues me dice que el resto de la ropa, sea un jean o una pollera, por ejemplo, son muy incómodos para poder jugar tranquila). Si bien se los puede incentivar constantemente, al menos yo, a veces me agoto un poco cuando tengo que darle explicasiones para casi todo, cuando ella me dice: "pero si mis compañeritas del Jardí nven tal cosa o usan las compu, o por qué hablan de que les gusta tal nene, o esto o aquello y bla bla bla...".... comprende absolutamente Todo y nó lo digo por subestimrla, sino porque precisan la explicasión de los SI y los NO.
Pero la realidad es que día a día mantener todas nuestras creencias y prioridades a la hora de criar a nuestros niños, se torna una tarea desafiante día a día!!!
Montessori no es una cadena como Mc Donald. Por eso da distintas respuestas según la mirada de quienes organizan la institución. Por otra parte, la palabra "recreo" no tiene que ver con Montessori. En el esquema Montessori el niño no requiere un momento pre-establecido para hacer una pausa.

A modo de sugerencia me gustaría saber algo más respecto a estos episodios de "el niño se quedó sin recreo" ¿Podemos saber quien lo cuenta y cómo sucedió?
Con cariño,
Lidia
La semana pasada tuve que detener mi hora de clase para hablar acerca del respeto porque se estaban peleando entre algunos compañeros, no se quedaban quietos y me era imposible dirigirme al grupo en estas condiciones. Les pedí que hicieran una lista de todas las cosas buenas que observaban en esta clase en específico y en breve empezaron a tomar sus asientos y guardaron silencio. Miré sus rostros y algunos parecían muy molestos, otros me voltearon los ojos de un lado al otro como diciendo -y ahora qué-. De atrás comenzaron a levantar la mano para decir las cosas que les gustaban de esta clase, en diez segundos ya habíamos escuchado más de 8 respuestas. Cuando se hizo el silencio completo, comencé: Detengo esta clase para hablar de sus sentimientos porque veo que algo les está molestando, después de todo la mayoría de ustedes compartió cosas muy lindas de esta materia y en general se sienten a gusto conmigo. Les pregunto, ¿por qué, si teniendo una profesora que les cae bien, juega con ustedes mientras aprenden y los escucha, están teniendo estos arranques y no quieren cooperar?- Se levantó una chica y exclamó: porque estamos cansados de que los demás profesores nos tratan a gritos, ni siquiera escuchan, nos ordenan como si fuéramos robots y ya para cuando nos toca clase contigo estamos hartos. A los otros maestros les preocupa más la cantidad de hojas que tenemos que hacer que lo que sentimos, solo nos castigan.-
Les dí la hora de clase para que reflexionaramos juntos en algunas estrategias que podrían servirles para cambiar ellos de actitud ante los demás maestros. Un chico dijo que tenían que aprender a pedir las cosas de buena manera sin exigir de manera irrespetuosa para que los maestros se tomaran 3 segundos para escuchar una petición. Otro opinó que el trabajo de clase debería ser responsabilidad del alumno, que el alumno decida cada día si quiere trabajar o no y llevarse el trabajo de tarea, pero enseguida otra compañera dijo que eso es buena idea solo si no interrumpe a los otros que decidieron trabajar ese día. Otro chico juguetón propuso trabajar 35 minutos y los otros 15 para relajarse y hacer una actividad en grupo. Y así, los muchachos crearon una red de oportunidades pero a partir de un cambio en ellos y no precisamente de los maestros.
En esta hora se sintieron importantes y capaces de pensar y reflexionar en grupo para su propio beneficio en la escuela, desahogaron su malestar y miedo a ser castigados por expresar lo que piensan y sienten y lo más rescatable de todo es que promovieron un cambio interno para poder proyectar sus intereses de una manera sana y eficiente. Quedamos que aplicarían estas propuestas durante dos semanas y después comentaríamos los sucesos.
Si los hubiera dejado sin recreo hubiera logrado dos cosas: 1. la sensación de que "siempre pasa lo mismo en todas las clases" y 2. que no confiaran en mí.
Si no empezamos los adultos poniendo el ejemplo, promoviendo los espacios sanos de reflexión, no podemos esperar absolutamente nada de ellos. Nuestros niños necesitan aprender con el ejemplo y no precisamente del libro. En todos los sentidos, si queremos hijos, alumnos, compañeros conscientes y responsables, tenemos que generar oportunidades de cambio y crecimiento.
Hola Lidia,

Ya quedó clarísimo que Montessori no es una cadena de Mc Donals, y que es una etiqueta nada más y los dueños o responsables lo manejan como son o ven las cosas en sus propias vidas, eso queda claro también.

Fueron 4 niños que se quedaron hoy sin recreo, entre ellos mi hijo, por qué?- Porque no encontraron algunas piezas de un mapa del Estado Mexicano, se les extravió, por eso se quedaron los 4 en el salón viendo por la ventana como los demás jugaban en el sol. Uno de los niños se largó a llorar y expresó que era injusto quedarse sin su tiempo de distracción.
Pidieron ayuda y nadie se las dio.

Besos!
vi.

Hola Vi.
Quise compartir acá las charlas que a veces tenemos ambas en el chat privado.
Pensaba en mi esposo, el es profesor de Educación Física, un adulto índigo que todos sus colegas miran con reproche y al que consideran "ligth" por establecer reglas diferentes en cada momento.
El es docente de niños de escuelas de alto riesgo, cercanas a áreas muy pobres e incluso de la comunidad toba.
Sin embargo, jamás dejó a un niño sin su recreo. Conversa con ellos sobre los riesgos de su comportamiento ( sobretodo teniendo en cuenta que es una clase de gimnasia) y si hay que poner un límite colectivo se inclina por abandonar determinados juegos o paseos - parque- a cambio de una charla reflexiva sobre los riesgos de lastimarse.
Por otra parte - al menos en Argentina- no se puede dejar a un alumno o varios solos en un aula sin la vigilancia de un adulto ni tampoco sacarlos del salón y dejarlos solos.
Están bajo la responsabilidad de un adulto y la "comodidad" del docente no debe distraernos.
Si te sirve de consuelo, a mi hijo más pequeño le colocan un semáforo todas las semanas que indica según el color del mismo como se comportó ese día....( uf¡¡¡¡).
Hay diversos tipos de agresión, y dejar a un niño sin su merecido recreo es lo que habitualmente se llama "agresión blanca", que no es física pero duele también...
Gra
ah¡¡¡ y me olvidaba contarles que mi hijo de 7 años y otros niños recibieron la semana pasada como castigo por su mal comportamiento y gritar en clase desarrollar 10 cuentas en casa y dibujar 10 señales de tránsito.

Que tal????
Y si nos ponemos todos juntos a jugar???? Que le parece jugar a diseñar un mundo nuevo, maravilloso, amoroso junto a nuestros hijos??? Ellos y nosotros los "adultos" lo necesitamos.
Juguemos a CREER y a CREAR en nuestra "nueva casa", con espacio pacífico para todos los seres.
Celebro los juegos de los visionarios!!! . En unidad y profundo respeto, Denise
Absurdo, los niños no encontraran los estados por más que los dejen 100 años sin recreos. Educacion mal entendida. No es más que otro episodio de depositar nuestras falencias sobre los débiles, el concepto de la disciplina muy mal entendido.
Si cuando me peleo con los maestos no es por que soy cabron (reconozco que lo soy) sino, porque lamentablemente, la mayoría de ellos esta por debajo de las circustacias que deben manejar.

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